
despierta con sueño, con temor a dejar la cama porque sabe sabe que si lo hace el calor se habrá ido como el verano que fue y partió desconocido.
el mar es un león dormido que ronca y sueña mal porque nos extraña, extraña el juego de las manos y los anillos: las manos heladas no se sienten.
mientras más entramos al frío, ella pierde el miedo, aprende nuevamente a reir y se da cuenta de que las canciones bailan para ocultar ese agudo silbido del viento.
hace un frío... que se hielan las palabras, todo duele, hasta el frío mismo y las manos aún no se encuentran. entonces empieza a llover y, como si se tratase de un milagro, el cielo se despeja.
Dibujo de Rocío