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viernes, 6 de junio de 2008

aun...

sabes... aun te sueño.
ataste mi ropa con una sonrisa casi extinta y morí,
no pude hacer más que vivir intensamente más en mi sueño que en la realidad.
¡hasta dormido te vuelvo amar!

y pensar que el tiempo me convenció,
me fui despojando de tu maldición y silueta
como me deshago de los espejos, de los libros, de los presentes
y me adentré en un mundo más gris que la piedra fluvial: el real.

aunque más quiera, no hay marcha atrás;
sólo queda tiempo para plantearte en latidos prolongados
para ezbozarte de amarillo en el azul y admirarte acosado por las horas
besarte con mis dedos y soplar a las nubes para que no te piquen los ojos.

tanto ansío soñar contigo que hasta me induzco al sueño
porque solo en ese mundo fragmentado puedo ver el final del gran túnel,
pequeña esperanza que me anima y me hace feliz momentaneamente,
brevemente; amor divino y asexual, la eternidad resumida a un segundo,
a un tacto, a un sabor, a una gota, un solo ser.

cómo te extraño, extraña anarquista de mar, resplandor oscuro.
si puediera retroceder el tiempo, no dudaría en hacerlo.
cómo te extráno, vampira tímida, asesina serial;
es mi más puro deseo, regresar a esos días.

mirada más tierna, sonrisa más cálida,
aun me muero,
aun mudo de piel,
aun te sueño.

sábado, 12 de abril de 2008

fui a ver a las gitanas

hace tiempo que no las veía,
las amo desde que eran mis pequeñas enamoradas,
aun necesitan del calor de la palabra.

me leyeron ambas manos y me advirtieron de sus propias mentiras,
eran sol y mar
aunque no lo sabían.



su caballo blanco me mintió,
olían a sudor y tierra, y bebían absenta en la casa cantarina.
que ebrios estábamos y qué mentirosos éramos.
la luna bailó para nosotros sobre el césped cómo alfombra y ni gracias.

me perdí en sus faldas, disfraces sureños color granate,
que en el atardecer florecían y se iban abriendo.
inflorescencia o psudanto que se esconde del sol
y espera la lluvia púrpura en un campo dónde todo está correcto.

haré de mi vida una gran novela de la cual no podré ni escribir el prólogo,
quizá nadie, a excepeción de ellas, gitanas del arte, mundanas bellas, fatales.

lunes, 17 de marzo de 2008

soneto a Stella Maris

lo sabes, madre naturaleza, diosa emperadora del mundo;
ya no quedan ni cenizas ni leyendas de tus reinados.
solo sueños sobre la armonía que encontraba en tu locura,
cien sonetos, una canción y la destrucción insumisa.

te enojabas y volvías a sonreír, te enojabas sonriéndo;
pequeña salvavidas anarquista, corazón rebelde, tierna;
no tenías por qué ponerte celosa, Stella,
yo no miraba al paisaje; era tu reflejo en el cristal.

decías que no valía la pena, pero la pena ahora me envenena;
me enveneno y vuelvo a soñar despierto, lo siento.
Stella, tu nombre empieza con "V" y termina con fuego.

cómo me gustaría poder decirte adiós,
y que sientas a una pequeña araña susurrarte un hasta luego,
desearte que te vaya bien en tu vuelo y en todo lo demás.

martes, 11 de marzo de 2008

sigue soñando con Stella Maris

deberías estar durmiendo, o por lo menos tratar de hacerlo,
y no tratar y tratar de escribir sobre cielos platónicos en campos elíseos
cuando está nublado en tu torre de babel.

recuerdo como llegábamos a la resaca y, ya ebrios, me llamabas Stella Maris.